viernes, 11 de septiembre de 2009

Palabras

- ''Sabes bien que nunca quise tener esta conversación. También sabes que, aunque finalmente estemos hablando, lo hago sólo por ti, porque me lo has implorado, porque pareces no poder vivir a gusto sin mis palabras. Pero mis palabras, me dices a veces, también te hieren. Y esas heridas, insistes, solo se curan con más palabras. Y deja de tocarte el pelo, por favor, deja también de ponerme esa cara de contrición, porque nada de lo que te estoy explicando es nuevo para ti. Entonces, dime: ¿Qué quieres? ¿Quieres que esta conversación dure siempre? ¿Quieres que volvamos aquellos tiempos en los que, hablando por hablar, se nos hacían las tantas? Y después, luego, siempre repetías que no nos quedaba tiempo para nada… ni para ir al cine, ni para ir de compras, ni siquiera para ver la tele, o leer un libro, o hacer el amor. Solo nos restaba espacio para hablar, y lo aprovechamos bien, a decir verdad. Y ahora, que al fin tenemos tiempo para algo diferente, volvemos a gastarlo en hablar, en tirar palabras por la borda…Pero mira, yo ya no puedo más, me he quedado sin frases. Nada que te diga será ya nunca nuevo. Y por eso, sólo por eso, al fin me callo. Y no me respondas, nada me digas, y mira el paisaje delante de nosotros. No es especialmente bonito, pero esta ahí, es real, no como nuestras palabras'', dijo él.

Y entonces, de repente, ella pensó que tal vez él la quería aún.

Pero se equivocaba.

(Foto: Luis Echanove)

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