jueves, 7 de enero de 2021

La toma del Capitolio

Seis reflexiones rápidas... 
 (1)PUDO HABER SIDO MUCHO PEOR 
Al fin y al cabo hubo suerte. Estas cosas se sabe cómo empiezan pero nunca como acaban. La turba de extrema derecha estaba desatada. Por cuestión de minutos no logró penetrar en el hemiciclo con los senadores dentro; pudo haber habido ejecuciones y un baño de sangre. Los trumpistas incluso habían colocado dos bombas que la policía logró encontrar y detonar. 

 (2) ESTO NO FUE ESPONTÁNEO 
No me refiero solo al hecho obvio de que Trump alentó el asalto de forma explícita, sino a que se trataba de grupos organizados y con un plan claro . Hubo además una clara complacencia por parte de muchos policías y fuerzas de seguridad. Habrá que investigar a fondo. Saldrán muchos hilos y oscuras tramas, aunque el proceso durará meses. 

 (3) EL RIESGO NO HA ACABADO 
A medida que Trump y sus seguidores más acérrimos se sientan más aislados y acorralados, sus paranoias seguirán aumentando y estos grupúsculos se inclinarán cada vez más hacia la violencia explícita. Podemos esperar de todo: desde intentos de atentado el día inaugural a intentos de asesinato a Biden y otros políticos, asaltos armados con rehenes a capitolios de los Estados, etc. Serán hechos aislados - terrorismo crudo y duro. 

(4) TERCER PARTIDO 
Muchos van a abandonar el barco precipitadamente, dejando al psicópata de Trump cada vez más solo. La fractura entre los más acérrimos trumpistas y el resto del partido republicano es ya un hecho. Surgirá un nuevo partido populista y conspiranoico, capaz de aglutinar a una parte relevante del electorado (20 o 30%). Una especie de Vox a lo americano. 

(5) BIDEN REFORZADO 
Las fuerzas democráticas (izquierda, liberales, conservadores moderados) van a aglutinarse en torno al nuevo presidente. Al menos durante los primeros meses de su mandato, el respaldo al nuevo gobierno va a ser masivo. La mayoría de los americanos están hartos de las estridencias de Trump. Y el mundo también. 

(6) EL SIMBOLISMO DE LO OCURRIDO ES ENORNE 
Las impactantes fotos del asalto ilustrarán los libros de historia. Ha sido un hecho inaudito, un auténtico shock político y social que marca un antes y un después, con muchas implicaciones- algunos de los arcaísmos más notorios del sistema electoral serán reformados; las redes sociales revisarán su políticas y los límites a la libertad de expresión; pero, sobre todo, esas imágenes simbolizarán en fin del Imperio Americano, con esa metáfora casi literal del tipo disfrazado con una piel y unos cuernos sentados en la poltrona del presidente del senado... como los visigodos saqueando el capitolio de la Ciudad Eterna hace quince siglos simbolizaron la caída del Imperio Romano .

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El dictador interior

Muchas veces pensamos que las dictaduras son siempre en su origen el resultado de actos de fuerza, ya se trate de golpes de Estado (Gadafi, Stroessner, Pinochet, Idi Amin…), guerras civiles (Mao, Franco, Tito, Mugabe…) o revoluciones (Ataturk, Lenin, Fidel, Jomeini…). 

 Pero la historia nos enseña que la inmensa mayor parte de los regímenes dictatoriales en realidad se inician a partir del uso de las reglas del juego de democrático: líderes autoritarios que con mensajes simples y populistas atraen muchos votos, obtienen el poder legítimamente en las urnas (en general con escaso margen- afortunadamente no toda la gente es fácilmente manipulable) y una vez logrado, alteran paso a paso las reglas del sistema y desde dentro se hacen con el control de todos los resortes del Estado, desmantelan la separación de poderes y logrando de ese modo perpetuarse. 

 Olvidamos fácilmente, por ejemplo, que Mussolini llegó al poder en Italia tras ganar limpiamente las elecciones en 1924; y otro tanto Hitler en Alemania en 1933, Perón en Argentina en 1942, Duvalier en Haiti en 1957, Marcos Filipinas en 1965, Milosevic en Yugoslavia en 1991, y muchas, muchísimas decenas de casos mas. El modelo ha funcionado tantísimas veces, y sigue funcionando, porque en casi cualquier sociedad, hay un porcentaje muy elevado de personas que están dispuesta a sacrificar los valores democráticos, la diversidad y la libertad, a cambio de un sentido de certeza, seguridad y orgullo tribal. Muchas veces los dictadores siguen organizado elecciones, no ya tanto porque requieran legitimarse, sino porque su narcisismo enfermizo requiere de esos baños de apoyo. La capacidad de un dictador populista para hacerse con el poder por medios democráticos es directamente proporcional al nivel de incertidumbre existencial que la sociedad esté viviendo. Ante el ‘caos’, la crisis social o económica o la sensación de pérdida de identidad nacional, el porcentaje de personas dispuestas a ceder democracia y regalar poder a un líder dictatorial aumenta tremendamente. 

La lista actual de déspotas del mundo que han acorralado a la democracia en sus respectivos países, tras ganar elecciones legítimamente, no para de crecer: Maduro, Erdogan, Ortega, Putin, Orban, Duterte, Bolsonaro… ahora, tal vez, Trump

 Todos estos líderes cuentan con el respaldo de una parte importante de sus sociedades; en algunos, casos, incluso mayoritario. De hecho, en general no necesitan una gran dosis de mano dura para controlar a esa minoría díscola lo suficientemente arrojada como para hacerles frente; porque una parte sustancial de la sociedad les apoya, incluso fervientemente. Todos los dictadores, hasta los más sanguinarios, han contado siempre con el respaldo incondicional de una parte de la población…y la indiferencia de muchos otros. 

 El problema real no es la existencia de ególatras o psicópatas ansiosos de poder a cualquier precio. Tampoco podemos culpar solo a las deficiencias del propio sistema democrático, susceptible siempre, pors u propia lógica, de derivar en dictadura (manda el que tiene más apoyos, aunque se trata de un loco que odia a la propia democracia). 

La raíz de toda dictadura esta, en el fondo, dentro de la propia sociedad; como una podredumbre ancestral siempre dispuesta a aflorar en los momentos de crisis.

viernes, 30 de octubre de 2020

OTRA VEZ

Otra vez confinados aquí en Francia. Que extraña sensación de déjà-vu, de que el ciclo terrible vuelve a iniciarse. Era totalmente previsible, pero no por ello resulta menos desalentador y algo difícil de digerir en un comienzo. 

 Otra vez la dificultad de mantener el foco de atención en lo cotidiano cuando el mundo vuelve a desmoronarse alrededor de uno; la inquietud por los más mayores, por los familiares, por el dolor posible… y el dolor ya presente. A apenas dos kilómetros de aquí, docenas de personas se baten entre la vida y la muerte entubadas en el hospital universitario de Estrasburgo. 

 Ante la tragedia externa e inexplicable, algunos humanos esconden la cabeza negando la realidad o inventando teorías conspiratorias demenciales; otros muchos se aferran a buscar culpables (son los ‘otros’ quienes tienen la culpa… siempre los otros: los chinos que esparcieron el virus; los jóvenes que no respetan las normas; los votantes de otras opciones políticas que sustentan a los supuestamente incapaces gobiernos actuales…siempre los otros). 

 Esos que tanto culpabilizan son como los niños cuando se enfadan con sus juguetes cuando estos se rompen. Siglos de pandemias y nunca aprendemos lo esencial: En la edad media se acusaba a los judíos o a las brujas como responsables de la peste negra. Las pandemias no tienen ‘culpables’; si, hay relaciones causales, y por supuesto puede haber responsabilidades individuales o colectivas que contribuyen a ellas y es importantísimo mantener un espíritu crítico al respecto. Pero en lo esencial las pandemias simplemente ‘suceden’, acontecen, forman parte de la naturalidad más absoluta de la biología sobre la Tierra y de la realidad de la existencia humana. 

 No se puede escapar de la muerte, no se puede pretender que existe una vida sin alguna forma de dolor o sufrimiento. Lo que sí se puede, es aprender a convivir con esa realidad y crecer como seres humanos ante la adversidad. 

Estoy confinado otra vez… sí, pero confinado en un ambiente privilegiado, confinado, pero con acceso a un ordenador para compartir estos pensamientos. Confinado pero con trabajo. Confinado pero en casa, no en el hospital.

  La esperanza no puede confinarse, ni las ganas de vivir, de volver a abrazarnos. La vida es demasiado maravillosa para caber en un confinamiento

miércoles, 1 de julio de 2020

Pademia, bien común y bien individual

En los países desarrollados, que son los que en principio cuentan con mejores medios y sistemas sanitarios, la capacidad de responder eficazmente a la pandemia depende fundamentalmente de su disponibilidad, como sociedad, para hacer compatible el bien público común con los intereses del individuo.

 En las sociedades desarrolladas de Asia (China, Japón, Corea, Taiwán, Singapur), que son las que, y con gran diferencia, mejor están logrando controlar la propagación del virus, la libertad individual es sacrificada por el bien del conjunto; y los individuos están dispuestos a dicha transacción de libertad propia en favor del bien común, aunque el sacrificio en la merma de la autonomía personal sea muy alto.

En las sociedades de la Europa Continental, y también en Canadá, cuyos sistemas políticos arrancan de la socialdemocracia y se basan en la idea del pacto social y el Estado de Bienestar (el individuo cede voluntariamente parte de su libertad individual por el bien común que el Estado debe cuidar) el resultado ha sido a veces exitoso y a veces algo más ambivalente: se está logrando frenar la pandemia, aunque por supuesto a un coste en general más alto, en vidas humanas, que en los países desarrollados de Asia. No obstante, aunque la respuesta ante la pandemia no resulta tan expeditiva como en los países de Asia, se logra llevar a cabo preservando los aspectos esenciales de la democracia y la libertad de la población.

Finalmente, en Reino Unido, y sobre todo en Estados Unidos, países en los que el concepto de Estado del Bienestar nunca fue muy profundo, o ha sido desmantelado, y donde la libertad individual se protege por encima incluso de la seguridad y el bienestar colectivos, la respuesta a la pandemia está resultando catastrófica.

Una pandemia, por definición, solo puede ser confrontada desde la lógica del bien común y de sacrificar parte de las libertades individuales para encarar una amenaza que es de naturaleza colectiva (llevo máscara para protegerme a  mí y a los otros, guardo distancia social para protegerme a mí y a los otros, etc) 

La sociedad del bienestar europea, donde el bien social y el bien individual son ambos igualmente importantes y mutuamente dependientes, es pues como un punto de equilibrio entre el extremismo individualista anglosajón y el modelo colectivista de Asia. No es un sistema perfecto ( hay un modelo perfecto?) pero es el más compatible con la ética colectiva de nuestra sociedad.

miércoles, 3 de junio de 2020

Cuanto has tardado

El aire mueve ligero las hojas
del árbol tras la ventana.
Un espacio infinito
me distancia del ayer
y del mañana.

Aquí, ahora, la luz tenue
de este instante lento
ilumina perezosa el mediodía,
posándose con cuidado
sobre el pasado.

No hay manera de explicarte,
que esta misma luz, corrió veloz
en otro tiempo, en otro lugar.

Los poemas nunca escritos
partían entonces raudos,
buscando un papel
donde hospedarse.

En otro tiempo, en otro ahora,
escondida tal vez
en el pliego
de esta luz oblicua,
se recogen el niño que eras,
el joven que fuiste,
el anciano que serás.

Atónita mirada,
bucle infinito.
Cuanto has tardado
en revelarte.

Horizonte



Un mar tormentoso
O una tarde calma en la playa.
El mismo mar.
La vida, sin quiebros,
plena en su quietud
y en su gemido.

(Imagen- Playa en Haiti, arte digital, J.Echanove)

miércoles, 20 de mayo de 2020

La historia sobre los hombros

“La Historia demuestra que las sociedades que mejor sobreviven y se adaptan a las catástrofes ya eran fuertes (antes de la catástrofe) Gran Bretaña se alzó frente al desafío nazi porque estaba unida; Francia no lo estaba, y sucumbió”, escribía hace poco en el Economist la historiadora Margaret MacMillan.

 La diversa respuesta de las diferentes países ante la catástrofe del covid confirman este principio de manera casi matemática. En Portugal los partidos políticos pusieron a un lado sus desavenencias para actuar al unísono. En Alemania el gobierno central y los territorios de la federación han demostrado un ejemplar comportamiento de coordinación. En los países nórdicos la enorme cohesión social y confianza de la ciudadanía en sus instituciones han sido claves en la lucha contra la pandemia. Taiwan, Nueva Zelanda o Corea del Sur nos ofrecen ejemplos semejantes.

 Por el contrario, los países más divididos antes de la crisis del covid son los que peor han reaccionado: Reino Unido, el país con más muertos por covid en Europa, es una nación profundamente rota en dos por las heridas del Brexit, por no hablar del problema secesionista escocés o de la tremenda división social de una ciudadanía clasista y estamental como pocas. En Estados Unidos ya no cabe hablar de una sola sociedad, si no de dos( pro Trump y anti Trump), y la fractura entre ricos y pobres, así como las líneas de división entre WASP y las diversas minorías se han profundizado intensamente desde la crisis financiera de 2008. Italia, Francia o Brasil , todos ellos países en los que la pandemia ha causado o causa estragos tremendos, nos ofrecen otros ejemplos de fractura política, económica y social de gran calado.

 Con tales mimbres es difícil dar una respuesta coherente, eficiente y consensuada ante una tragedia de esta dimensión.

 Y finalmente tenemos el caso de España, un país machacado por la pandemia, en un contexto de tormenta perfecta para la falta de unidad y cohesión: la vida política llevaba años polarizándose, especialmente desde el surgimiento de Podemos y de Vox, hasta despertar ese espíritu fratricida de las dos Españas; el consenso sobre la articulación territorial del Estado, siempre muy imperfecto, fue dinamitado a partir del Procés y la reacción al mismo; y en cuanto a la fractura socioeconómica, hemos pasado de ser uno de los países con mayor equidad económica de Europa a, desde la crisis, convertirnos en una nación de dos velocidades, con pobreza crónica de un lado, y un segmento pudiente cada vez más rico, del otro lado.

 La peor crisis nos ha llegado estando ya más divididos que nunca, tanto social como política y económicamente, con una tremenda desconfianza en las instituciones, un tejido productivo todavía tocado y unas desavenencias sobre el modelo de Estado todavía sin resolver. En fin: la tormenta perfecta.

 Las crisis pueden servir tanto para reconfigurar por completo aquello que antes no funcionaba y abrir nuevos consensos...como para terminar de destruir los pocos consensos que todavía existían y dinamitarlo todo, con consecuencias imprevisibles.

 La crisis del 29 fue brutal tanto en Estados Unidos como en Alemania. Pero mientras que en la nación norteamericana provocó en New Deal, que vigorizó e impulsó a ese país a nuevos niveles de confianza y prosperidad, en Alemania acicató el surgimiento del nazismo. Que el resultado tras de un crisis sea uno u otro ( vigorizante o destructor) depende de las actitud de cada ciudadano.

La Historia no está escrita. La escribimos todos y cada uno de nosotros cada día, con nuestra manera de ser y hacer.

miércoles, 15 de abril de 2020

Tapar la realidad

Es casi imposible luchar contra una pandemia cómo esta de modo eficiente, si no se disponen de datos lo más fiables posible sobre su evolución.

Sabíamos ya que las cifras oficiales de contagios en casi todos los países del mundo sólo reflejan una porción mínima de la realidad, debido al reducido número de test que se hacen y que los casos asintomáticos, así como los casos confirmados en diagnóstico clínico, pero no verificado con test, no se computan. Se calcula que el número de contagiados en el mundo es, como poco, 10 veces superior a la cifra oficial de 2 millones de casos.  Es muy posible que, solo en España, el número de contagiados sea dos o incluso tres veces superior a ese dato ‘oficial’ de casos en el mundo entero.

Ya sabíamos , también, que los datos oficiales de mortalidad no eran exactos. En Italia no se reportaron como muertes por Covid19 las sucedidas en las primeras semanas de la expansión. En España los datos de muertes por cualquier causa en marzo eran significativamente más altos que los de los años anteriores - mucho más que lo que lo atribuible al coronavirus en función del conteo oficial.

Pero la noticia que ya ha estallado esta semana de forma explosiva es que la cifra oficial de muertos en el mundo (126 mil a día de hoy), no es ya que simplemente contenga un cierto margen de error, si no que se trata de una entelequia, de una fantasia. La realidad es mucho, mucho peor.

La prensa británica reveló ayer que los datos oficiales de mortalidad que ofrecen las autoridades de Reino Unido sólo incluyen a los fallecidos en hospitales, no a los casos confirmados de muertes por Covid19 ocurridos en domicilios y residencias de ancianos. En realidad la cifra de muertos sería casi un 50% superior a la ofrecida hasta ahora.

También ayer, la Comunidad de Madrid y el Estado de Nueva York reconocieron exactamente lo mismo. Así, los muertos en la Gran Manzana por Covid19 no son 7 mil, si no 10 mil. En Irán hay cada vez más evidencias de que la cifra oficial de muertos (5 mil) sólo refleja un 10% de la realidad; y la comunidad científica ya considera un hecho incuestionable que el dato de 3 mil muertes en China es una burda manipulación. Nadie sabe cuántos muertos por la pandemia se produjeron allí. Algunas estimaciones hablan de 40 mil. El colmo del disparate parece ofrecerlo Chile, que cuenta como 'casos recuperados' a los muertos por coronavirus, porque 'no son una fuente de contagio'.

Saber cuánta gente muere en una pandemia es esencial para proseguir su evolución y lidiar mejor con ella. Luchamos con esta epidemia a ciegas, porque muchos países siguen prefiriendo autoengañarse, o carecen de la capacidad de producir datos fiables, o simplemente quieren ocultar la realidad a la población.

 Pero la realidad siempre termina estallando en la cara a quien no sabe mirarla de frente.