martes, 14 de septiembre de 2010

La visita del casero

Hoy por fin hemos conocido a George, nuestro casero. Aunque es georgiano, vive en Estados Unidos desde hace veinte años. Es un hombre afable y sonriente y sabe generar confianza desde el primer instante. Le hemos hecho un recorrido turístico por su casa (él nunca la había visto terminada) y se ha mostrado muy satisfecho con todo. Venía acompañado del fiel Sarko (al que mi hijo Juanito llama siempre Sarkosi), el enjuto muchacho que se ocupa del mantenimiento del apartamento.

Cuando he ofrecido un cigarrillo a George, cortésmente ha rehusado y me ha explicado que, entre otras cosas, se dedica a ayudar a la gente a dejar de fumar. Enseguida me ha hecho una breve demostración. Ante la perplejidad de los niños y de Eva, ha movido sus brazos a gran velocidad en torno a mi cuerpo, hasta provocarme una especie de ligera descarga eléctrica. Cuando le he preguntado como aprendió esa técnica, me ha explicado que la cosa le viene de familia. Forma parte de una reducida minoría de georgianos de origen francés, descendientes de los templarios que acudieron a la llamada del rey David el Constructor, para proteger las marcas del reino de los enemigos persas. Una vieja leyenda cuenta que aquel grupo conformaba una suerte de secta iniciática, que algunos relacionan con la saga del Grial.

Su abuelo, un místico sanador discípulo de Gurdjieff -un gran maestro espiritual armenio (1)-, le enseñó terapias arcaicas de la tradición esotérica. Después pasó años recorriendo viejos monasterios ortodoxos y budistas por el Cáucaso, Asia Central y Siberia. Terminó haciéndose famoso en la Antigua Unión Soviética, montó una ONG para ayudar a las víctimas del terremoto de Armenia, fue acusado de espía americano y, finalmente, tras dos intentos de asesinato, huyó del país. Vive de desintoxicar, mediante hipnotismo, a grandes capos del narco y a gente del mundo de la farándula hollywoodiense. Ahora planea abrir un centro de cirugía estética y liposucción en Tiflis.

Tras narrarme esta portentosa biografía en diez minutos, ha proseguido admirando las maravillosas vistas desde la terraza de casa. Luego ha reparado el cable de la alcachofa de la bañera (Juanito, diligentemente, le había dado el parte de la avería, indicando expresamente que fue su hermana pequeña, Olalla, y no el, quien lo rompió). Después nos ha explicado cómo hacer llamadas gratuitas a cualquier parte del mundo mediante un ingenioso pero complejo truco que implica registrar números de teléfono en diferentes países. Finalmente ha calculado la orientación de nuestra cana con respecto a las reglas del fen-sui. Mañana hemos quedado a cenar con él.

Lo mejor de la vida que llevo aquí es que, a la hora de generar entradas en el blog, puedo poner mi imaginación en punto muerto y limitarme a levantar acta de la vida cotidiana. (2)

(Foto: Vista del Caúcaso, Juan Echanove)

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(1). Por una de esas extrañas casualidades que últimamente me suceden, esta misma mañana, vagueando en la Wikipedia…¡ yo me había leído la biografía de Gurdjieff!
(http://en.wikipedia.org/wiki/G._I._Gurdjieff).
(2) Esta es la Web de mi casero: http://hypnoenergetic.com/?page_id=7

1 comentario:

carmela dijo...

Que curioso es, no sé si da miedo o confianza, si dejas de fumar por ess efecto que te hizo, creere en ello