miércoles, 5 de junio de 2013

Demian


He vuelto a leer Demian, de Hermann Hesse. No había abierto el libro en los últimos 23 años. Escrito está, en la primera página, con un rotulador negro agonizante, bajo mi nombre: “Diciembre 1990”. Andaba yo entonces con veintiún años. Más o menos los mismos que Sinclair, el protagonista de la obra, en los capítulos finales. Por aquella época yo devoraba con avidez la obra del autor alemán: El lobo estepario, el Juego de los Abalorios, Peter Camenzind, el Caminante y, por supuesto, Siddartha. Un extraño vínculo invisible nos unía a mí y a mis amigos más cercanos con Hesse y otros autores de su generación. El Arte de Amar de Fromm o la Filosofía Perenne de Huxley formaban parte también de ese acervo secreto de mágicos libros que iban muñendo nuestra personalidad.

Luego, con el paso de los años, aquellas lecturas febriles fueron quedando olvidadas; aunque, a decir verdad, a veces me asomaba yo a su recuerdo y sentía otra vez una sombra de esa inquietud inefable que me causaron entonces. Pero era una memoria difusa, con el sabor ambiguo de algo que duele recordar porque al hacerlo descubrimos que lo hemos perdido para siempre.

Estas Navidades, sin embargo, un impulso extraño me llevó a sacar Demian de su repisa y colocarlo en mi maleta de viaje. Y ahora, por fin, tras unos meses reposando en la cuarentena de la mesilla de noche, lo he leído otra vez.

Tenía miedo, confieso, a que releerlo me devolviera la imagen de quien fui y ya no soy o que, dicho de otro modo, me demostrase que ya no puedo hoy sentir lo que entonces sentí. Volver a los libros de juventud en la cuerantena, pensaba, me haría irreversiblemente viejo, revelándome el hecho innegable de que ya no soy el tipo que fui entonces, ni que podría entender ya nunca las intuiciones, remotas como el océano del tiempo, que sus páginas me revelaron  una vez.  

He vuelto a leer Damian  de Herman Hesse con la misma inquietud, el mismo miedo, la misma perplejidad…y he redescubierto emocionado que “si el mundo exterior desapareciera, cualquiera de nosotros sería capaz de reconstruirlo”. 

(Foto: Ignacio Huerga)

1 comentario:

Mankuso dijo...

"Ich war ein Suchender und bin es noch, heißt es im Geleitwort, aber ich suche nicht mehr auf den Sternen und in den Büchern, ich beginne die Lehren zu hören, die mein Blut in mir rauscht" - H Hesse (Demian)

(He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que empecé a escuchar las enseñanzas que mi sangre me susurra)