sábado, 5 de octubre de 2013

Estadísticas suicidas

¿Han aumentado las muertes por suicidio tras la crisis?

Una noticia recurrente en los medios de comunicación, y que finalmente se ha convertido casi en un lugar común en las conversaciones cotidianas, es que los suicidios han aumentado masivamente en España desde que estalló la crisis económica.  Decidido a averiguar un poco más sobre este asunto, me he puesto a contrastar datos oficiales, noticias y demás informaciones al respecto, y la conclusión a la que he llegado es inequívoca: Es una burda patraña, una pura invención mediática, convertida, por el morbo social, en dogma callejero.

En el año 2009, la prestigiosa revista médica The Lancet publicó un estudio estadístico basado en datos de veintiséis  sociedades occidentales, conforme al cual la tasa de suicidio aumenta como promedio en un 0.8% por cada punto de incremento en la tasa de desempleo.  En el momento de la publicación del artículo resultaba aun prematuro verificar si esta diabólica correlación histórica se cumpliría o no en el caso de la crisis económica actual, por entonces recién comenzada.

En 2011, The Lancet repitió el análisis, en esta ocasión con los datos correspondientes a los dos primeros años desde el estallido de la debacle financiera. Desgraciadamente en la mayor parte de los casos confirmaron punto por punto los resultados previstos. En casi todos los países estudiados el numero de suicidios se incrementó, y precisamente en la proporción indicada conforme a esa perversa correlación matemática. España no era una excepción en cuanto al aumento: En 2008 y 2009 el número de personas que se quitaron la vida creció en la Piel de Toro, tras años de descenso. Los medios de prensa españoles se hicieron profusamente eco de la triste noticia aunque, curiosamente, omitieron mencionar que en realidad en el caso español ese incremento era muy inferior comparado a lo que cabría esperar en relación al impacto de la crisis. España era, de hecho, una de las pocas excepciones a la tesis de The Lancet: aunque el paro se desbocaba y la economía se hundía, el aumento de los suicidios era marginal (del 3% únicamente); nada que ver con los casos de Grecia (aumento del 24%), Italia (52%) o Irlanda (16%).


Ya se sabe que las buenas noticias no venden, así que no es extraño que a la prensa no diera eco al hecho de un año después, 2010, contra todos los augurios, y pese a que la crisis se seguía cebando brutalmente con nuestro país, el numero de suicidios en España en lugar de crecer, disminuyó, y además de forma muy significativa. Frente a 3,429 auto-homicidas en 2009, 2010 registró 3,145 muertes de este tipo…la cifra mas baja en los últimos 17 años. No obstante, los medios encontraron el modo de inventar morbo donde no la había y un titular sorprendente se hizo hueco en muchas cabeceras: 'El numero de suicidios supera por fin (¡sic!) al de muertos en accidentes de trafico'. El dato en sí era cierto, pero no porque la auto inmolación se estuviese propagando como una plaga, sino porque, afortunadamente, las muertes en la carretera habían continuado descendiendo en ese año.

En 2011 hubo mas suicidas que el año anterior…pero el aumento fue estadísticamente insignificante, de apenas un 0.7%. La prensa no se molestó en informar sobre este dato, tal vez porque no casaba con el alarmismo que ella misma había propagado.

Lo que en verdad ha aumentado en España desde el estallido de la crisis, y exponencialmente, es el volumen de información sobre los casos concretos de suicidios y con ello, por tanto, la percepción social que se tiene sobre la dimensión del problema. Sí alguien se quita la vida por un despecho amoroso, un arrebato esquizofrénico o una crisis de adolescencia lo más probable es que su caso no parezca en las noticias (*). Pero si tras un desahuciado un parado de larga duración  se mata y deja una nota culpando al banco de su muerte, es seguro que su deceso  tiene cobertura mediática.

La crisis que sufre España ha agrandado brutalmente la brecha social y ha hecho crecer la tasa de pobreza de forma insoportable. Ha generado y genera un sufrimiento enorme, un incremento de las depresiones, del estrés y del dolor. Ha llevado incluso a muchas personas quitarse la vida debido a lo insostenible de su situación socioeconómica. Este inmenso caudal de  sufrimiento es ya de por si lo bastante grande como para que haya necesidad de exagerarlo.

Afortunadamente, el suicidio, en España, no ha crecido lo que muchos pregonaban…digan lo que digan los medios.

(Fotos: Luis Echanove)
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(*) La prensa, al menos en España, no considera que los suicidios deban ser noticia. Hay varias razones para ello: Por un lado, para evitar el supuesto efecto ''llamada' en personas proclives a quitarse la vida; por otro, porque es un fenómeno tan habitual que es incluso cuestionable considerar que haya en ello algo noticioso o de interés general (salvo que el finado sea un personaje celebre; finalmente, tabúes culturales hacen que socialmente se considere este el suicidio propio del ámbito más intimo.

martes, 1 de octubre de 2013

Universos paralelos (I)

Certezas e incertidumbres

Una de las aportaciones científicas más apasionantes de la historia del pensamiento humano  es tal vez es denominado "principio de incertidumbre" o "problema de la medida", introducido por la física cuántica y conforme al cual, en el mundo subatómico, el observador altera lo observado por el mero hecho de su observación. Esta paradoja, demostrada tanto matemática como empíricamente, socava por completo el supuesto clásico de la existencia de una realidad objetiva.

Que una noción  tan revolucionaria  no haya hecho añicos nuestra interpretación cotidiana de lo existente es algo que nunca he llegado a entender. A fecha de hoy la mayor parte de la humanidad se sigue en gran medida dividiendo  entre los creyentes en la noción personal y tradicional de Dios de un lado, y los ateos atrapados en una interpretación 'materialista' y newtoniana de la realidad del otro lado.

La idea de Dios, en su acepción tradicional propia de interpretaciones estrechas e infantiles de las religiones monoteístas es completamente incompatible con el pensamiento científico. Pero la creencia materialista, también miope, de que lo único que existe es este Universo fisico y tridimensional es, así mismo, irreconciliable con la física cuántica.

Frente al dilema del principio cuántico de incertidumbre, sólo hay tres salidas viables, entorno a cada una de las cuales se ha conformado una corriente de pensamiento en la comunidad científica.

Por un lado, queda la opción fácil de renunciar a una interpretación coherente para explicar porqué la certeza se diluye siempre en esa irritante impredicitibilidad;  esta es la visión propia de la física cuántica tal y como fue formulada inicialmente por Niels Bohr y la escuela de Copenhague. De modo semejante, las más recientes seguidores de la teoría del caos  también renuncian a buscar una explicación al  principio de incertidumbre.  Son, de algún modo, los 'agnósticos' de la comunidad científica.

Una segunda opción, es aceptar que existe una entidad más allá de lo estrictamente físico, que no está sujeta a las leyes de la mecánica cuántica y a la que podríamos llamar conciencia. Si asumimos teóricamente esta posibilidad, resolvemos automáticamente el problema del principio de incertidumbre. Nada hay pues de descabellado, científicamente hablando, en esta hipótesis. Con diferentes formulaciones, esta idea es de hecho sustentada por algunos de los físicos más importantes. Subyacía en las formulaciones matemáticas de Von Newman (paradójicamente, uno de los padres de la bomba atómica) y se ha hecho explicita en el llamado teorema de Bell. Se podría pensar que es imposible demostrar, con instrumentos y métodos físicos propios del plano objetivo, la existencia de esta dimensión  subjetiva de la realidad. Pero, por increíble que parezca, varios experimentos recientes parecen demostrar que los fotones y otras las partículas subatómicas son capaces de ponerse de acuerdo.  
  
La tercera respuesta posible al principio de incertidumbre es que en realidad existen una infinitud de universos paralelos y que por tanto todas las opciones posibles suceden, en uno u otro de esos mundos simultáneos. Esta fascinante teoría fue formulada por vez primera por un oscuro físico llamado Hugh Everett . Aunque desdeñada en un principio, hoy su validez es defendida por la mayoría de la comunidad científica (para ser exactos, por un 58% de los físicos cuánticos consultados en una encuesta realizada hace unos años en Estados Unidos).

La idea de  infinitos universos simultáneos donde todas las realidades posibles suceden a la vez,  o la tesis de una sutil conciencia o alma unificadora que subyace a todo lo existente,  se alejan ambas bastante de la noción de un Dios trascendente y separado de la naturaleza pregonada por el Cristianismo dogmático y otras  religiones. Estas hipótesis cuánticas tampoco casan con el argumento puramente materialista del mundo conforme a la cual no hay otra realidad al margen de la que podemos ver, tocar y medir. 

La mayor parte de la humanidad, fuera del diminuto circulo de los matemáticos y los físicos cuánticos, vive (vivimos) ignorando las implicaciones filosóficas y existenciales que estos nuevos paradigmas plantean en respuesta a las preguntas fundamentales de nuestro ser. El vértigo es enorme, pero fascinante.

Fotos: Luis Echanove 

Santa Teresa y el salmón escocés


1562 es el número de habitantes, según el último censo oficial, de un pueblo llamado Milford ubicado en el condado de Kosciusko en Indiana, Estados Unidos. 1562 es también el año en el cual Teresa de Ávila comenzó la reforma del Carmelo y el del nacimiento de Lope de Vega. 1562 euros es el precio mas barato de un billete de avión en clase turista, de Moscú a Bogotá, para el mes de diciembre de este año. En 2011 hubo 1562 expositores en la feria de la energía renovable de Tokio. El código de una sucursal de la Caixa en Logroño es 1562, y el número de distrito postal de la aldea de San Juan Tepenahuac en el municipio de Milpa Alta, en México es, así mismo, 1562. En la página Web de viajes TripAdivor aparecen 1562 restaurantes de Valencia. El candidato socialista por el distrito de Cook obtuvo 1562 votos en las elecciones australianas de 1909. El pueblo de Canillo, en Andorra, está a 1562 metros de altitud sobre el nivel del mar. La ley 1562 regula los riesgos laborales en Colombia. En Noviembre de 2011 murieron 1562 personas victimas de enfermedades infeccionas en China. El año pasado se pescaron 1562 toneladas de salmón escocés en los estados del medio oeste norteamericano.1562 kilómetros es la distancia entre las ciudades indias de Bombay y Surat. El asteroide numero 1562 fue descubierto por Karl Wilhelm Reinmuthen en 1943.

En septiembre de 2013 hubo 1562 visitas al blog Chota Chunga, la cifra más alta desde que éste comenzó su andadura hace ya más de seis años. ¡Gracias a todos!

(Foto: Luis Echanove)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Los pepinillos y la crisis

Me di cuenta de que algo marchaba rematadamente mal en España la noche que entré con un amigo en un bar, él pidió un gintonic y el camarero le preguntó con que tónica deseaba bebérselo. Me quedé de piedra… yo no conocía más agua tonificada que la Schweppes… y aunque existieran más… ¿qué narices importaba una u otra?  Cuando yo era jovenzuelo la gente ni siquiera especificaba la ginebra que quería, porque apenas había donde escoger. Con la bonanza de los noventa, más y más marcas comenzaron a llenar las barras de las discotecas y los exhibidores de los supermercados de toda España. Además de un Bacardí, uno podía ya escoger un ron Havana Club o un Pampero…y con el tiempo, hasta un elegante Santa Teresa o el delicioso Flor de Caña. Siempre he sido ronero y, por razones de trabajo, habituado a moverme por los trópicos, así que encontrar en mi ciudad natal los nombres de esos deliciosos alcoholes de tono oscuro y sabor dulce me llenaba de ilusión. Por fin éramos europeos, pensaba yo. Ya podíamos escoger.

Es difícil precisar en qué momento exacto esa exuberante diversificación alcohólica se salió de madre. Un verano, de vacaciones en Madrid, asistí a cierta extraordinaria conversación sobre las propiedades del pepinillo introducido en un gintonic de Bombay. Ya me había acostumbrado, desde hacia un par de años, a que de pronto todo el mundo pareciera saber muchísimo sobre vinos. Pero la multiplicación por la quinta potencia del número de enólogos quedo enseguida ensombrecida por la nueva ola de los expertos catadores de ginebras. 

La repentina expansión de los saberes especializados no se limitaba al mundo de las bebidas espirituosas: también se generalizaron, como por milagro, el número de licenciados en  marcas de ropa, el de especialistas en las cualidades de los diferentes tipos de palos de golf y el de peritos en series televisivas ambientadas en Nueva York.

Yo al principio pensé que todo esto formaba parte de una nueva aurora cultural. Apreciar el sabor del pepino en la ginebra o la comodidad de unos zapatos buenos no eran tal vez sino los primeros brotes de un renacer educativo. La sociedad española, o al menos una parte de ella, pensaba yo, caminaba por la senda gloriosa de la sapiencia.

Apesadumbrado, pronto supe  que los repentinos nuevos conocimientos adquiridos por esa nueva generación de españoles adinerados y glamurosos se limitaban en realidad a ese puñado de modas y frivolidades. La gente ahora viajaba más, pero sabía la misma escasa geografía de siempre. Con o sin pepinillos en la ginebra, a nadie le importaba un pimiento aprender más de filosofía, o leer a los clásicos o entender algo de astro-física.  España era más pija, pero tan inculta como antes.   

Y entonces, llegó la crisis. 

(Foto: Ignacio Huerga)

jueves, 26 de septiembre de 2013

El hotel


Bastaba con añadir música y ya era capaz de trascender la lamentable situación de mi entorno…” Mark Oliver Everett.

Ella acababa de salir de la universidad. No tenía experiencia, pero sí mucha clase, y hablaba bien inglés, así que aquellos dos tipos belgas, los nuevos gestores del lujoso hotel recién privatizado, la contrataron para coordinar al personal local. Eran tiempos de caos. El país colapsaba. No había luz ni calefacción en las casas. La comida escaseaba y las bandas armadas luchaban a tiros por el control de la ciudad. En el hotel, en cambio, no faltaba de nada. Por las noches los periodistas de guerra, los enviados de paz y los espías confraternizaban, bailaban y bebían hasta el amanecer, disfrutando de esa frontera ambigua entre la felicidad del presente y el terror de no saber si morirás por la mañana. Ella vivía intensamente, al filo del fin, agotada del trabajo inabarcable y atrapada en esa trama de viajeros sin hogar y música sin límite. Era feliz.
 
Un día los hombres armados se presentaron en el hotel. Pedían dinero a cambio de protección. Las visitas de aquellos guerrilleros se fueron haciendo cada vez más frecuentes. Al cabo de unas semanas ya se habían instalado en un par de habitaciones. Se paseaban con el lanzagranadas al hombro pasillo arriba y pasillo abajo. A veces, si se emborrachaban, iniciaban rencillas con los huéspedes, y hasta disparaban a las lámparas para divertirse, aunque normalmente ambos mundos – forasteros y milicianos- discurrían de forma paralela, ignorándose. A ella los guerrilleros siempre la respetaban. La trataban con cariño. Ella los temía, pero también los estimaba. Las fiestas no cesaron, y el caviar y la bebida abundaban, como siempre.

El planeta de los hombres armados se siguió expandiendo, cada vez a mayor velocidad. A los tres meses ya ocupaban una planta entera y de ahí fueron penetrando en las siguientes. Ya casi no quedaban habitaciones libres para los periodistas de guerra, los enviados de paz o los espías. Un día los guerreros anunciaron que a partir de entonces ellos se harían cargo de la gestión del hotel. Los dos belgas se esfumaron sin avisar. Ella, desesperada, también huyó. Los pocos huéspedes se quedaron como huérfanos, en manos de esa pandilla de militares desarrapados, pero el hotel nunca cerró.
 
Hoy la ciudad prospera. Los hombres armados murieron. Los turistas afluyen. El hotel todavía existe. Se renovó hace años. Me vi con ella a la entrada. 'Hace veinte años que no cruzo estas puertas', me dijo. Y entonces comenzó a llorar. 'Fui tan feliz… ' me repetía entre sollozos.

(Foto: Ignacio Huerga)

Ovillo

A veces quiero recogerme en un ovillo, esconderme tras una puerta o debajo de la cama y no salir nunca, hasta que me encuentren. Hoy es uno de esos días. He visto el dolor en los ojos de un amigo, y era un dolor lacerante, un dolor que inunda, que te doblega. Era el dolor que produce  la injusticia.  
"Hemos hecho lo que hemos podido", nos decimos. Y es cierto. Pero ahora la barrera del hacer y del no hacer ya se ha franqueado. Ya no hay atajos, estrategias ni esperanzas. Solo queda el campo yermo del dolor, y esa herida abierta que es imposible de cerrar.

(Ilustración: Óleo de Nicolás Roerich)

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Caballos salvajes carbonizados y turberas seculares reducidas a polvo

'Habrá que aguardar a primavera para comprobar si los bulbos del lirio salvaron la vida bajo la tierra incandescente". La frase no es una porción de un dialogo del Bosque Animado ni un pasaje de Los Santos Inocentes. He extraído esta pequeña joya de una crónica informativa de El País digital de hoy sobre un incendio forestal en Galicia. (*)

Harto de leer en la edición electrónica de este y de tantos otros periódicos españoles bodrios escritos al tuntún, sin cuidar ya no el estilo, sino ni tan siquiera a la sintaxis, toparse uno de pronto con una noticia redactada con primor literario produce una alegría indecible.

Silvia Pontevedra, que es como se llama la periodista, hace un guiño a todos los costumbrismos posibles y grana el texto con un alud de sustantivos y adjetivos rurales; pero lo hace bien, con tino, con profundo cariño a la tierra y a la gente. La periodista ha visto el campo quemado y entiende lo que eso significa. Sabe que fuego y monte no son solo palabras, sino sentimientos, sensaciones, imágenes y símbolos de la vida misma, y así nos lo transmite.

La autora juega con metáforas sencillas y brillantes y con frases harmoniosas pero rotundas. 'En lo más fértil, las turberas de tierra vegetal, formadas a lo largo de los siglos, las piernas se hunden hasta la rodilla levantando en el aire una densa polvareda, a veces negra, a veces amarilla' escribe esta osada y estupenda redactora de noticias.

La impresión del texto es, definitivamente, literaria, pero a la vez, realmente periodística: te enteras de lo que ha pasado, y en realidad con mayor exactitud de la habitual en las noticias al uso. Silvia nos cuenta como un concejal de pueblo 'acaricia en cuclillas las hojas verdes y las pequeñas bellotas de un roble diminuto' y como, 'junto a los carballos enanos, en las colmenas comunales (…) zumban todavía las abejas'. Un periodismo que es la vez literatura es posible.

(Foto: Ignacio Huerga)


(*)http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/09/18/galicia/1379531470_401204.html

sábado, 14 de septiembre de 2013

Nada

The development of man's being is meant to follow a track already laid down for him in the makeup of reality. Jacob Needleman.

Hay algunos libros que no sabemos si nos gustan más que inquietarnos, o si nos inquietan más que gustarnos. The Indestructible Question - Essays on Nature, Spirit and Human Paradox, de Jacob Needleman, es uno de ellos. 

No recuerdo bien como lo adquirí. En aquella época yo estaba escribiendo un tratado sobre el origen histórico del monoteísmo y compraba todo lo que encontraba relacionado con el tema, así que no es raro que esa obrita en rústica y de tapas verdes, con su reproducción de un grabado de un sabio sufí en la portada, llamase mi atención. Me gusta pensar que el ensayo de Needleman permaneció atrapado en el anaquel de una oscura librería de segunda mano aguardando a un sujeto como el yo de aquel tiempo. Este tipo de extraños libros, que parecen escritos adrede para ser leídos exactamente en el momento que necesitábamos su lectura, producen la sensación de que fueron ellos los que nos encontraron a nosotros, y no al revés. 

 En cuanto comencé a leerlo comprendí que aquello era distinto a lo que esperaba (si es que acaso esperaba algo...eso tampoco lo recuerdo). Para empezar, no era un libro que pretendiera convencerte de nada. Yo llevaba algunos meses digiriendo sesudos tratados prolijos en detalles pero ágiles en el estilo (es decir, típicamente anglosajones), y ya me estaba hartando de tanta audacia, de tanto guiño al lector, de tanta 'frescura' artificial tan habituales en muchos intelectuales de éxito. El libro de Needleman no jugaba a la falsa modestia. Tampoco predicaba nada. Te hablaba directamente al fondo, sin concesiones, pero sin imponer nada. Era brutal y compasivo a la vez. Su tesis fundamental era simple: en esencia, nada existe. Todo se disuelve poco a poco. Nada perdura. Nada. 

 Hace dos años releí algunos de los párrafos que había subrayado. Para mi sorpresa, esta vez me dejaron indiferente. Aquello era insulso, vacío, como letras sin alma. Me sorprendió que conservara un recuerdo tan positivo de la primera lectura. No quise seguir decepcionandome, así que no volví a abrirlo desde entonces. 

Hoy lo he buscado y rebuscado por la librería, pero no ha a aparecido por ninguna parte. No recuerdo habérselo dejado a nadie. Estaba en una balda alta, así que los niños tampoco han podido cogerlo. He decidido entonces teclear el titulo y el nombre del autor en Google. No ha arrojado ni un solo resultado; también se ha esfumado en el mundo virtual, no ha quedado nada. Nada.
(Foto: Ignacio Huerga)