domingo, 26 de febrero de 2017

A veces

A veces aún miras al mar inmenso, o al bosque frondoso en la montaña o un arroyo que fluye. Con menos intensidad. Ya no buscas atraparlos. No es la emoción intensa de antes. 

Crees que has perdido frescura, que tu mirada se ha nublado con el velo del tiempo. Pero sabes que no es cierto. Nunca hubo mirada nítida. Tampoco entonces. No había mirada, no, ni tampoco mar, ni arroyo, ni montaña. Estabas sólo tú. Como ahora. Y dentro de tí, fluía todo, frondoso e inmenso. 

(Foto: Nacho Huerga)

El hueco

Las cosas fueron perdiendo su importancia. Se volvieron más livianas, y por ello, también más elevadas; ahora podían volar al soplo de cualquier viento y alzarse, o diluirse en vapor para volver a tí mutadas en una lluvia de sugerencias o recuerdos. 

Ese hueco dejado por todo aquello que iba perdiendo entidad en torno tuyo, en lugar de vaciarte, te llenaba. Y eras cada vez menos, o cada vez más. Tal vez ya ni eras, o ibas camino de no ser. Quien sabe. 

(Foto: Nacho Huerga)

Decisiones

El camino te va cambiando según lo andas. Creías que tomabas tus propias decisiones y que un criterio propio modelaba tus actos y modulaba tus ideas. Ahora sabes que no eras tú, que no era nadie...y que el camino, en verdad, es una pradera. 

 (Foto: Nacho Huerga)

Transcurrir

Hay que rebuscar con ahínco en la enorme biblioteca para dar con el relato. Es un libro corto; casi un folleto; apenas unas cuartillas cosidas, protegidas en guardas de hule y cerradas con una goma elástica. Parece un cuaderno escolar, o el diario aburrido de un tipo cualquiera. Escrito en la cubierta, en tinta azul pálido, puede leerse: "Método preciso para desempeñarse bien en la tarea de transcurrir". Y como nunca se ha encontrado ese librito y, aun de encontrase, nadie lo leería, vive desvalida la humanidad toda, sin una guía clara que de sentido a sus transcurrires. 

 (Foto: Nacho Huerga)

jueves, 12 de enero de 2017

Homo politicus

  • Soy una persona de izquierdas. Creo firmemente en la socialdemocracia, en la necesidad de garantizar la igualdad no solo de libertades sino también de oportunidades económicas y del acceso a los servicios educativos, médicos y sociales. 
  • Defiendo la democracia. Sospecho de las multinacionales, de la gran banca y de los conglomerados mediáticos. 
  • Me gusta la pequeña empresa y el cooperativismo y la importancia del ámbito de poder local. 
  • Soy keynesiano y creo en el papel del Estado en la economía y pienso que lo de las supuestas virtudes libre mercado sin controles es una mentira chusquera para que los poderosos sigan gestionando el cotarro. 
  • Me dan yuyu los nacionalismos de cualquier color. Creo en las fronteras abiertas. Me asquean el yihadismo, el sionismo, y todos los radicalismos.
  •  Me considero ecologista, pacifista y feminista y creo en la acción positiva para garantizar la igualdad… 
  • Defiendo fervientemente la movilización ciudadana, creo que la pobreza y el hambre son lacras odiosas y que NADA justifica la injusticia ni el que los poderosos instrumentalizan a la gente. Considero que Occidente es en parte responsable de la pobreza del Sur y que se requiere un cambio total de la forma en como el mundo funciona para acabar con la brutal injusticia en el Planeta. 
  • Creo que la educación y la cultura son valores supremos y que los maestros y profesores deberían ganar el doble que los banqueros. 
  • Me gustan las tiendas de barrio, los centros históricos, los parques y la arquitectura tradicional. Sueño con un mundo futuro sin fronteras, ni banderas ni guerras. 
 Pero…
  • Aunque soy demócrata, creo que el modelo actual de partidos  hace aguas y que ya no responde a la realidad de nuestro tiempo. Estoy por una participación real y mucho más activa de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas. 
  • Aunque soy socialdemócrata, me dan repelús los partidos socialistas europeos, a los que considero en su mayor parte vendidos a los oligopolios financieros y corporativos. 
  •  Aunque soy keynesiano, no me importa que en algunos supuestos la gestión de los servicios públicos esté en manos privadas siempre y cuando su acceso sea universal, accesible y sometido a estrictos controles. 
  • Aunque soy contrario a los nacionalismos, me encanta que se protejan y difundan activamente las lenguas y culturas minoritarias. 
  • Aunque soy ecologista, me importan más las personas que los paisajes, y las vidas humanas que las de los animales. 
  • Aunque soy pacifista, creo que en situaciones límite, lamentablemente, la única forma de vencer al mal absoluto puede llegar a tener que ser la fuerza. Creo, por ejemplo, que el ISIS es un mal absoluto contra el que la comunidad internacional debe luchar. Tampoco tengo problemas con el tiranicidio, ni con la castración de pederastas o con la cadena perpetua para los genocidas. 
  • Aunque creo en la completa libertad de conciencia, no tengo ninguna fobia particular contra la Iglesia actual ni soy anticlerical. Considero sectarias y generalmente injustificadas las actitudes de ataque gratuito a los sentimientos religiosos de la gente. Creo que la espiritualidad puede jugar un papel importante en la vida de la gente. 
  • Aunque soy feminista, no me gusta usar la arroba cuando escribo ni volverme loco con el uso del género en el lenguaje.

martes, 13 de diciembre de 2016

Políticos pirómanos

No soy monárquico y estaría encantado de que mañana mismo se proclamase la Tercera República. Aunque espero y aspiro a que Cataluña siga en España, me parece razonable que tenga lugar un referéndum sobre su futuro y respeto profundamente la opinión de los independentistas -como, por otra parte, la de todo el mundo, siempre que se expresen democrática y pacíficamente.

Dicho esto, encuentro absolutamente lamentable que algunos independentistas exterioricen sus postulados mediante la quema de banderas españolas o de fotos del rey. Es una actitud descerebrada y fascistoide, una provocación vitriólica que solo genera espirales de odio. Me resultaría igualmente aberrante que alguien quemase una senyera o una foto de Tarradellas, Jaume Companys o Puigdemont y escribiría exactamente lo mismo  aquí  si así sucediese. 

Creo que los mensajes políticos debe realizarse en clave positiva, de reafirmar el pensamiento propio, en lugar de denigrar u ofender al de los contrarios de modo gratuito. Quienes han quemado esas fotos buscan causar daño innecesario y herir los sentimientos de quienes no piensan como ellos. Con ello hacen un flaco servicio a su causa. 

A falta de neuronas para argumentar cívicamente, utilizan sus mecheros para tensar la cuerda y radicalizar a sus contrincantes, en una típica estrategia propia de neonazis o de matones de barrio. 

Viva la convivencia, abajo las actitudes de odio.

 (Foto: Luis Echanove)

martes, 6 de diciembre de 2016

Veintiséis consejos que algún día daré a mis hijos


1. Lee poesía. Hazlo, nunca te arrepentirás. A tragos cortos, cuando te encuentres tranquilo y necesites dar forma de palabras a lo que sientes. 
2. Nunca pierdas la ocasión para una buena charla con los amigos.
3. Observa bien los árboles. 
4. Que nada de lo que hagas o digas hiera a los demás. 
5. Pierde la vista en el mar siempre que puedas. 
6. Sumérgete en los paisajes, en el arte y en el vino. 
7. No vivas embotado en rutinas que tú no escogiste. 
8. No tengas miedo a ser tú mismo. 
9. Haz que los libros sean siempre tus amigos. Nunca te van a fallar.
10. Nunca dejes de conmoverte por la injusticia y haz cuanto esté en tu mano para que un día dejes un mundo mejor que el que recibiste. 
11. No hagas mucho a la vez. Haz las cosas de una en una. Pon tu mente y tu voluntad en lo que tienes delante de ti. 
12. Baila en las fiestas. 
13. Date la oportunidad de crear…toca un instrumento, o pinta, o moldea barro, o escribe novelas, o actúa sobre un escenario… 
14. Nunca escatimes un beso o una caricia que quieras dar. 
15. Jamás dejes de ayudar a quien lo necesite, porque el dolor de los otros es en realidad tuyo. Ellos son tú. Tu eres ellos. 
16. Da sentido a lo que hagas. No eres un robot, no eres un simple consumidor, no eres una peonza en manos del azar o de las decisiones de los otros…eres una persona. 
17. Si puedes escoger (y casi siempre puedes) no trabajes en algo que no te gusta ni malgastes tu tiempo deslomándote para que otros se hagan ricos a costa del dolor ajeno o el engaño. Trabaja para dignificarte, no para envilecerte. 
18. Haz el amor con ahínco, con desenfreno, con entrega. Y con responsabilidad.  
19. Nunca tomes decisiones, por pequeñas que sean, que choquen con tu conciencia. Y si las tomas, acepta tu error, sin flagelarte, y encuentra las energías para no hacerlo de nuevo. 
20. Aprende, conoce, déjate atrapar por el mundo que te rodea. 
21. Esfuérzate en aquello que merezca la pena. No cejes NUNCA de luchar ni por tus sueños ni por aquello que consideras justo. 
22. Nunca hagas nada en función de quedar bien con los otros. Tu conciencia es la única brújula. 
23. Toma tus propias decisiones. Sé libre…libre para asumir tus responsabilidades hacia el mundo y los demás. 
24. Escucha siempre que puedas la música que más te llene. 
25. No te avergüences de ser feliz. Todo lo contrario, da gracias cada día por tu capacidad para sonreír. 
26. No dejes de pensar nunca que un día morirás y que no habrá marcha atrás. Tu vida es ahora. Tu momento es este. Y la vida es maravillosa.

jueves, 13 de octubre de 2016

Germinando odio

Me comentaba ayer una colega de trabajo dedicada al seguimiento de las políticas europeas de ayuda humanitaria, refugio e inmigración que el tremebundo paso atrás en los últimos meses en la protección derechos fundamentales por parte la Comisión Europea no tiene paralelo en sus 60 años de historia. 

La UE está secuestrada por la enloquecida agenda política de los racistas y xenófobos que gobiernan ya casi en media Europa del Este y que crecen en apoyo en la del Oeste. Temerosos de perder el poder frente a los populistas, Merkel, Hollande y los demàs 'moderados' no paran de hacer concesiones políticas que se traducen luego en burradas tales como condicionar la ayuda humanitaria y al desarrollo a Afganistán a que el país acoja a sus refugiados de vuelta o el querer forzar a Turquía a "quedarse" a todos los que huyen de la carnicería Siria. 

Lo malo de la nueva generación de políticos matones, populistas y antidemocráticos que invade el mundo no es solo que a veces logran gobernar (Duterte en Filipinas, Orban en Hungría...) si no cómo logran inocular su perverso odio en el sistema político mediante el miedo aunque no lleguen al poder, provocando una rebaja general en los estándares de la convivencia y los derechos humanos. Trump no va a convertirse en presidente, ni Le Pen tampoco...pero Estados Unidos o Francia ya no son los mismos países que eran antes.

(Foto: Luis Echanove)