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jueves, 4 de julio de 2013

Llegar hasta el final

Un amigo me ha enviado hace poco un estupendo articulo virtual explicando porque la mayor parte de los internautas casi nunca nos leemos las entradas de los blogs íntegramente. El articulista tiene toda la razón…creo, aunque no lo puedo asegurar, porque me cansé de leer su elaborado argumentarlo antes de llegar al final.

Muchas veces me han preguntado porque este blog se llama Chota Chunga, y eso siempre me genera cierto desaliento. Mi inmenso ego de escritor frustrado (que es la variante más maléfica de todos los escritores) se siente traicionado, y pienso para mi adentros: '¡deberían saberlo, lo explico en el blog!'.

Me dan ganas de responderles que escogí este nombre porque chota chunga, en la lengua de los antiguos cortadores de cabezas naga, que habitan en la frontera entre Birmania y la India, significa 'pequeña copa hecha de bambú', lo cual es rigurosamente cierto. También podría decirles que en la variante costera de la lengua swahili chota chunga puede traducirse por 'guardar el caldero', lo cual también es verdad.

Chota chunga también tiene un significado en castellano: según el diccionario de la Real Academia, en Cuba y otros lugares del Caribe se dice que una persona es chota cuando considera las cosas con poca seriedad o carece de habilidades. Chunga quiere decir 'feo' en lengua calé, y de ahí ha pasado al español para significar 'difícil, complicado'. No obstante, cuando le di nombre no pensaba en ninguno de estos sentidos. Dicho lo cual, concedo que el autor del blog está como una chota y que a veces escribe un poco chungo.

Reconozco que el nombre de Chota Chunga es un tanto ridículo, aunque a mi gusta su sonoridad. Eso sí: induce a confusión. Si lo buscas en Internet, en lugar de toparte con este sitio Web puedes darte de bruces con un articulo sobre un grupo de danza tradicional llamado Chunga, originario del pueblo de Chota, en  África meridional; o dirigirte erróneamente a la pagina de Facebook de una chica de Zambia muy guapa llamada Chota Chungu . Me encantan las cosas que uno encuentra casualmente de este modo en Internet.

Chota Chunga es un  nombre confuso, absurdo…pero justificado. Tiene una razón de ser.

Si quieres saber porque el blog se llama Chuta Chunga, tienes que leer la última frase de esta página Web, abajo del todo, donde nunca nadie llega…si has sido capaz de leerte esta farragosa entrada al completo seguro que aún te queda aliento para ese esfuercillo final. 

(Foto: Luis Echanove)

martes, 14 de diciembre de 2010

Culpable

Se sentía culpable por escribir demasiado rápido en su blog. A veces pulsaba las casillas del teclado como un asesino apretaría el gatillo de su repetidora ante una aglomeración de potenciales víctimas, otras como un pianista virtuoso interpretando a Mozart. La única premisa, a la hora de escribir, era no pensar en lo que hacía, y dejar a sus dedos jugar con las letras trazadas en bajo relieve sobre cada tecla. Lo de menos era el tema, el asunto, el motivo sobre el que escribir. El estilo tampoco importaba tanto. Mientras no dejase de escribir, estaría vivo, vivo y dispuesto a proyectarse al mundo a través de sus mensajes. Y escribió, y escribió, y escribió, escribió hasta agotarse, hasta limar sus uñas con el roce, hasta hacer sangrar sus dedos, hasta causarse codo de tenista y lumbago agudo en la espalda. Comía poco, tal vez unos panchitos o una manzana, y manchaba el teclado con su comida. Bebía poco también, coca cola más que todo. Dormía reclinado a ratos sobre el gran sillón de orejas. Siempre delante de la pantalla, siempre escribiendo, sin detenerse. Porque sabía que, si se detenía, la sensación de culpabilidad por perder su tiempo escribiendo desaparecería, y, sin culpabilidad, tal vez no hay vida.
(Foto: Luis Echanove)

lunes, 1 de febrero de 2010

Frustraciones

Una vez un buen amigo me dijo que yo en realidad soy un escritor frustrado. Lo dijo sin ninguna malicia. Todo lo contrario. Pienso que en realidad intentaba darme ánimos para que me tomara más en serio el oficio de escribir.

En realidad, no está nada mal esto de ser un escritor frustrado. Para empezar, aunque frustrado, eres escritor. La especie de los escritores frustrados pertenece al género más amplio de los escritores en general. Para quien gusta de escribir, lo peor, a fin de cuentas, es no ser considerado ni escritor. Si eres escritor frustrado, al menos formas parte de la familia de los escritores, aunque sea en condición de primo lejano y tal vez advenedizo.

Además, es notorio que los escritores frustrados no carecen de cierto glamour. Los autores malditos franceses del diecinueve eran todos escritores frustrados; a Becquer le echaron del trabajo por escribir poemas en horas de oficina; poemas que, por supuesto, no tuvieron éxito alguno mientras el autor vivió. Casi se podría decir que, durante siglos, ser escritor frustrado era un prerrequisito para ser escritor de verdad.

Un escritor frustrado, no tiene necesidad ni obligación de ser leído o de vender sus libros. Preservar la condición no implica esfuerzo alguno por su parte. Ser escritor fustado, en resumen, es notablemente cómodo y llevadero.

De una cosa sí estoy claro: es mucho mejor ser escritor frustrado que escritor frustrante. El escritor frustrado sólo se frustra a si mismo. El escritor frustrante, en cambio, es el que frustra a sus lectores.
(Foto: Luis Echanove)