Intrigado por la identidad de Mankuso (comentarista habitual en este blog), pinché con el ratón sobre su firma, en busca de respuestas.
Lo que encontré me sorprendió. Mankuso resultó no ser el patrullero taciturno que pisaba los talones a Ignatious, el necio conjurado, ni tampoco un miembro de la banda de rock del mismo nombre que Jaime Godino (compañero de colegio de la infancia) fundara en Villaviciosa de Odón hace siglos, por los años en que Doctor Mahou y los Patanes cantaban a un Poti diferente al de Mira quien baila.
La página Web de Mankuso me condujo a un listado de reseñas de cortometrajes, todos protagonizados por antihéroes indispensables, tales como el tipo que da infinitas vueltas con su moto a una misma glorieta, un individuo que pasea a sus perros por la playa con la vana esperanza de toparse con Almodóvar o esos dos sujetos desesperados porque se saben blancos pero se sienten negros. Sigo sin saber quien es Mankuso, pero ya mantengo un trato cordial con sus personajes, casi de amistad.
Lo que encontré me sorprendió. Mankuso resultó no ser el patrullero taciturno que pisaba los talones a Ignatious, el necio conjurado, ni tampoco un miembro de la banda de rock del mismo nombre que Jaime Godino (compañero de colegio de la infancia) fundara en Villaviciosa de Odón hace siglos, por los años en que Doctor Mahou y los Patanes cantaban a un Poti diferente al de Mira quien baila.La página Web de Mankuso me condujo a un listado de reseñas de cortometrajes, todos protagonizados por antihéroes indispensables, tales como el tipo que da infinitas vueltas con su moto a una misma glorieta, un individuo que pasea a sus perros por la playa con la vana esperanza de toparse con Almodóvar o esos dos sujetos desesperados porque se saben blancos pero se sienten negros. Sigo sin saber quien es Mankuso, pero ya mantengo un trato cordial con sus personajes, casi de amistad.
(Foto: Luis Echanove)



