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jueves, 8 de abril de 2010

Los libros en Bordinia

La República de Bordinia no es un país grande. Tampoco pequeño. Ni es muy rico ni es muy pobre. Su historia se diferencia poco de la de sus naciones vecinas. No hay inmensas cordilleras en su suelo, ni playas tropicales que atraigan a muchos turistas. Y es que Bordinia, mal que les pese a los bordinios, es un lugar más bien insulso en casi todo… salvo por un curioso detalle: en Bordinia los libros se escriben solos.

Nadie, pues, escribe libros en Bordinia. Sin embargo, como todo el mundo sabe, existe una floreciente literatura nacional bordiniense. Lo que sucede, a diferencia de cualquier otro lugar del mundo, es que en Bordinia los libros se escriben a sí mismos. No hay por tanto novelistas, poetas o ensayistas. Sólo lectores, lectores de libros que nadie ha escrito, lectores de libros a veces buenos, a veces malos… libros al fin y al cabo, pero sin autor.

Los libros aparecen en Bordinia de los modos más diversos. A veces un funcionario, al inventariar los tomos de una biblioteca pública, descubre de pronto con asombro un par de ejemplares nuevos, escritos por nadie, escondidos detrás de un anaquel remoto. El hallazgo también puede suceder en la estantería del salón de casa de un ciudadano cualquiera, o en el escaparate de una librería local. Más raramente, aunque a veces sucede (sobre todo si se trata de tomos sobre biología o geología), las nuevas publicaciones aparecen tiradas sobre la yerba de un jardín público, o escondidas dentro del tronco de un roble viejo en algún parque natural.

Se cuenta que la Historia del Guerrero de la Piel de Oso, la obra cumbre de las letras bordinias (un larguísimo relato épico en rima asonante sobre caballeros brabucones, princesas melindrosas y batallas sangrientas) fue encontrado hace siglos escondido entre las piedras de un castillo antiguo.

Una vez se halló un nuevo libro flotando sobre las aguas del Mar de Bagal, que baña Bordinia por el oriente. Se trataba de una de esas ediciones de tapas de plástico blando para que los niños pequeños lean a la hora del baño.

Hace mucho que los bordinios dejaron de preguntarse quien escribe sus libros. Saben bien que la pregunta carece de respuesta.

(Foto: Luis Echanove)

domingo, 8 de febrero de 2009

¡Ecos del Desierto ya a la venta en Madrid!

Ecos del Desierto, el libro sobre la historia del origen del monoteísmo que edité en Manila el pasado año, ya está a la venta en Madrid, en exclusiva, en Librería Miana. Corred a buscarlo porque los ejemplares vuelan!

Librería Miana
C/Sirio 38
Madrid (Metro Estrella)

Esta es la sorprendente historia de cómo una divinidad de la tormenta, adorada por los nómadas en un remoto rincón del desierto, terminó convirtiéndose en el Dios universal de las tres grandes religiones monoteístas. Basándose en recientes y asombrosos descubrimientos arqueológicos y utilizando penetrantes argumentos históricos, Echánove nos ofrece una perspectiva totalmente novedosa de esta fabulosa historia.

A través de un apasionante recorrido de siglos, el libro nos narra como Yahvé fue incorporando las características de otros dioses Asimilado primero a Elohim (el dios lunar de los semitas), influido luego por Ormuz (la gran deidad persa), equiparado con el Logos griego e identificado finalmente con el Dios Padre indoeuropeo, Yahvé se transformó en un Dios universal. El concepto cristiano de Dios resume, pues, la historia religiosa de todo el MundoAntiguo. La adoración en la Europa del neolítico de una diosa madre primordial; el mito del Dios Ocioso -tan extendido entre numerosas culturas “primitivas”-; la controvertida figura de Ajenatón -el faraón que adoraba al sol-; los indicios de monoteísmo en Creta y Babilonia; o la sorprende religión del pueblo nabateo -constructor de Petra-, son algunos de los eslabones de esta fascinante trama. El misterioso Deuteroisaías, el pensador judío Filón o el filósofo griego Jenófanes, son algunos de los protagonistas de esta saga milenaria.

Analizar la evolución histórica del monoteísmo desde la Prehistoria hasta el surgimiento del Islam puede, sin duda, ayudarnos a entender mejor las crisis de radicalismo religioso que sacuden al mundo de hoy. El monoteísmo sigue influyendo poderosamente en la sociedad actual y definiendo, en gran medida, nuestra psicología colectiva.

El libro, que fue presentado en mayo del 2008 en el Instituto Cervantes de Manila por la Academia Filipina de la Lengua Española, es fruto de siete años de investigación bibliográfica y de campo (he vivido en Palestina por algún tiempo) y ha recibido una muy buena acogida de público y de crítica.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Presentación de "Ecos del desierto"

El pasado martes 13 de mayo, pese a las connotaciones aciagas de la fecha, presenté mi libro “Ecos del desierto” en el Instituto Cervantes de Manila. En el mismo acto, organizado junto con la Academia Filipina de la Lengua Española, se dieron a conocer también otras tres obras en castellano publicadas recientemente aquí: Pezamor, la excelente colección de versos del poeta, politólogo y políglota Gabriel Munuera; un ensayo del académico filipino Macario Ofilada y el poemario del embajador e hispanófilo checo Jaroslav Ludva.

Un público variopinto de diplomáticos, cooperantes, curas, hispanistas, estudiantes de español, algún periodista despistado, amigos y curiosos abarrotaban la por otra parte pequeña (aunque excelente) sala de conferencias del Cervantes manileño. Cada autor fue presentado por un académico filipino; después leímos algunos párrafos de nuestra obra y, finalmente, procedimos a la donación formal de ejemplares a la biblioteca del Cervantes.

Vino español y cerveza de Bohemia alegraron el subsiguiente cocktail, durante el cual, como suele suceder en tales ocasiones, no logré hacerme con casi ningún canapé (es curioso: cuando uno se cuela en tales actos generalmente come tapitas como un descosido; si eres un invitado, pillas menos porciones, pero algo ingieres; y si, finalmente, protagonizas el sarao, al final no papeas nada de nada).

Grandes banderolas reproduciendo las portadas de los libros, regalo del amigo César, flanqueaban los accesos al Instituto. En una mesita lateral decorada con cartelitos de “Ecos del desierto: now available”, Helen vendía con paciencia filipina copias del ensayo a 300 pesos el ejemplar. Solo faltaban llaveritos con el retrato de Ajenaton o camisetas con la efigie de una Venus neolítica para que aquello pareciera el mercadillo de los Dioses.

Lanzar un libro es como parir, es expulsar esas frases que antes solo en ti se formaron y dispersarlas hacia fuera, para que crezcan y maduren solas. El manuscrito pertenece al autor. Los libros no tienen dueño.