(A la memoria de Herty Lewites)En Nicaragua, valiéndose de triquinuelas jurídicas y con el aval de una (¿presuntamente?) manipulada Corte Suprema de Justicia, el gobierno de Daniel Ortega acaba de declarar ilegales a cuatro partidos políticos, incluido el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) y al histórico Partido Conservador (PC). El golpe político se ha llevado a cabo en connivencia con el Partido Liberal (PLC), con el cual el frente sandinista (FSLN), ahora en el gobierno, mantiene desde hace unos años una sórdida alianza destinada a acaparar todo el poder en el país y garantizar que las corrupciones de unos y otros nunca sean perseguidas.
Tengo amigos nicaragüenses de todos los colores políticos, aunque tal vez la mayor parte se siguen llamando sandinistas. Algunos militan en el “oficialista” FSLN, hoy secuestrado por el caudillismo, pero muchos nutren las filas del MRS o se han distanciado de la política, pero siguen recordando con orgullo los años de esa maravillosa revolución que enseñó a todo un pueblo a mirar siempre a los ojos, de frente, con dignidad.
La mayor parte de aquellos que lideraron ese sueño hecho realidad que fue la revolución, incluidos sus mas notables poetas e intelectuales y muchas de las figuras más honestas (Gioconda Belli, Sergio Ramírez, los hermanos Cardenal, Carlos Mejia Godoy, Dora Maria Tellez…), ven en el despotismo vigente y en la alianza FSLN-PLC una traición imperdonable a los principios sandinistas y una afrenta al pueblo de Nicaragua.
El gobierno actual alimenta una retórica anti-imperialista, pero practica con esmero el mimo a las elites político-económicas de las nuevas dinastías plutocráticas que controlan el país.
El Frente Sandinista necesita urgentemente recuperarse a sí mismo, distanciarse de la rémora de las elites corruptas, romper la alianza actual, respetar la democracia, dialogar con los sectores sandinistas no identificados con el oficialismo, evitar la tendencias totalitarias y, ante todo, trabajar por y para el pueblo.
El sueño de Sandino no fue otro que una patria y un pueblo libre. Libre de pobreza, libre de tiranos, libre de corrupción.
Viva Nicaragua.