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martes, 8 de mayo de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Londres
Caminas pues despacio, y a veces hasta miras atrás. Hace un rato incluso te has decidido a deshacer lo andado y, como en una moviola de ficción, probar la suerte de volver al pasado, no para rehacerlo, ni para continuarlo…solo para sumergirte y verte ahí, plantado en esa otra vida que fue la tuya.
Caminas ahora más despacio que antes, y aun así tropiezas, y aun así te cansas: y sabes también que, de alguno modo, por mucho que te alejes, todo aquello que se fue quedando atrás seguirá formando parte de ti, para siempre.
(Foto: Ignacio Huerga)
(Foto: Ignacio Huerga)
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Tarde de un miércoles
Y Creo que muero si no siento el roce de tu cuerpo junto a mí.
Platero y Tú
He llegado a esa edad desde la cual las cosas se ven con cierta pausa, aunque sin distancia alguna. Es más: contemplo todo más cerca que nunca antes. En los rostros de los amigos encuentro mis propias preocupaciones y alegrías; en las sonrisas y en los juegos de mis hijos miro mi propia infancia, y la infancia de todos. El trabajo también lo observo desde esa pausada cercanía: ya no corro detrás de las novedades, las aventuras o los retos. Más bien los siento caminar ante mis ojos. Pero no los dejo pasar: Hablo con ellos. No los rehúyo, claro que no: Me sigo tirando de bruces encima de todas las causas perdidas, pero ahora no lo hago tanto fruto de un impulso, sino tal vez guiado por un sentimiento.
Hubo un tiempo en que pensaba que la vida era más fuerte que yo mismo, y la perseguía. Nunca pensé que me superase: más bien, me dominaba, como una fuerza natural apresada dentro de mi mismo. Ahora se que la vida corretea a su modo y que, por más que corra tras ella, no siempre se deja atrapar.
Por eso a veces me apeo a un lado de camino. Tal vez me fumo un cigarro, camino por un parque, diluyo los ojos en los rizos de Eva o miro a mis hijos dibujar dragones y princesas. Y, en esos momentos, de pronto la vida se para frente a mí y los relojes dejan de funcionar.
(Foto: Luis Echanove)
Platero y Tú

He llegado a esa edad desde la cual las cosas se ven con cierta pausa, aunque sin distancia alguna. Es más: contemplo todo más cerca que nunca antes. En los rostros de los amigos encuentro mis propias preocupaciones y alegrías; en las sonrisas y en los juegos de mis hijos miro mi propia infancia, y la infancia de todos. El trabajo también lo observo desde esa pausada cercanía: ya no corro detrás de las novedades, las aventuras o los retos. Más bien los siento caminar ante mis ojos. Pero no los dejo pasar: Hablo con ellos. No los rehúyo, claro que no: Me sigo tirando de bruces encima de todas las causas perdidas, pero ahora no lo hago tanto fruto de un impulso, sino tal vez guiado por un sentimiento.
Hubo un tiempo en que pensaba que la vida era más fuerte que yo mismo, y la perseguía. Nunca pensé que me superase: más bien, me dominaba, como una fuerza natural apresada dentro de mi mismo. Ahora se que la vida corretea a su modo y que, por más que corra tras ella, no siempre se deja atrapar.
Por eso a veces me apeo a un lado de camino. Tal vez me fumo un cigarro, camino por un parque, diluyo los ojos en los rizos de Eva o miro a mis hijos dibujar dragones y princesas. Y, en esos momentos, de pronto la vida se para frente a mí y los relojes dejan de funcionar.
(Foto: Luis Echanove)
domingo, 3 de enero de 2010
Nómadas
No cambiaria jamás este universo informal donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial.
Se despide del sol despacio, porque sabe que no volverá a verlo igual nunca. Luego abandona el parque y el ruido seco de sus pasos sobre el barro de la senda muere atropelladamente. Camina ahora a ninguna parte por las calles de su ciudad, y abandona la vista, deja volarla libre por los rostros de los demás caminantes, por los sonidos de las otras conversaciones.
Tal vez hay una forma de parar el tiempo.

Se despide del sol despacio, porque sabe que no volverá a verlo igual nunca. Luego abandona el parque y el ruido seco de sus pasos sobre el barro de la senda muere atropelladamente. Camina ahora a ninguna parte por las calles de su ciudad, y abandona la vista, deja volarla libre por los rostros de los demás caminantes, por los sonidos de las otras conversaciones.
Nómada, siempre nómada, con las maletas a cuestas y delante un camino sin retorno. La vida como una aventura abierta ante los ojos. Se pregunta si podría vivir la vida de otro modo, y sabe que ya no, que es tarde para esconderse en su habitación. El mundo le llama, se agarra a las canciones que conoce, a los libros viejos, a su familia, a sus amigos, se agarra para seguir caminando, porque fue condenado a no detenerse.
Tal vez hay una forma de parar el tiempo.
(Foto: Luis Echanove)
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Enlaces y desenlaces
- Articulo sobre los cultivos transgénicos, El País, 2016
- Entrevista en el Georgian Journal, 2015
- Viñetas didácticas sobre agricultura, 2014
- Condecoracion con la Orden del Toisón de Oro, Georgia, 2015
- Articulo de la FAO, 2009
- Entrevista despues del huracan Katrina, Filipinas, 2009
- Articulo sobre cambio climático y bosques, Filipinas, 2009
- Recuento de cooperantes en el mundo, ACP, 2005
- Articulo sobre Palestina en El Pais, 2001
- Articulo sobre Guatemala, 1997
- Breve sobre guerra de Los Balcanes, El País, 1995

