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martes, 19 de mayo de 2009

Profesiones inverosímiles (1)

Piratas
No puedo evitarlo: Cada vez que veo en la BBC imágenes de los piratas somalíes, en lugar de darme miedo me producen lástima. Están famélicos, apenas pueden levantar los bazookas del suelo. No digo que sean unos santos; tampoco niego que su cara de malas pulgas impone bastante, pero lo cierto es que tratan a sus secuestrados con cierta consideración y cuando atacan un barco parece que evitan causar víctimas. Si tenemos en cuenta que sobre todo abordan buques cargueros con mercancías procedentes de países ricos o yates lujosos de millonarios colgados, alguien podría llegar a ver en ellos a unos auténticos Robin Hood de los mares. Sin embargo, la prensa y los políticos intentan convenceros de que esos filibusteros hambrientos, que roban para dar de comer a sus familias, son peligrosísimos terroristas a los que exterminar a cualquier precio.

Lo curioso del caso es que en cambio los bucaneros del Caribe que hace cuatro siglos se dedicaban a pasar a cuchillo a ciudades enteras, torturar prisioneros y violar a cualquier mujer o niña que se cruzara en su camino se han acabo convirtiendo, por obra y gracia de Espronceda (“con cien cañones por banda…”), Errol Flynn, Disneylandia y, más recientemente, Johnny Depp, en arquetipo de la libertad y las aventuras. Los piratas históricos sí que fueron terroristas de verdad, sanguinarios sin piedad cuya “memoria histórica” mereciera ser menos alagüeña. Espero que dentro de cuatrocientos años nadie considere a Stalin, a Hitler o a Bokassa héroes a los que admirar. Por eso mismo, creo que enaltecer a tipejos como Morgan o Barba Negra está fuera de lugar.
Me pregunto si dentro de cuatro siglos los piratas somalíes también serán los héroes de los cuentos infantiles.

lunes, 26 de mayo de 2008

Son de la loma (2)

Penetración marina

Enfrente mismo de la aburrida bahía de Cochinos -ese lugar que en Cuba llaman playa Girón, para no mezclar a los cerdos en materia de gloria patria (…por cierto, la cría de marranos en bañeras de apartamentos estaba por entonces en auge a lo largo y ancho de la isla; ¿o a lo largo y estrecho? Cuba no de mucho de norte a sur)-…decía, enfrente mismo de bahía de Cochinos desvirgué al mar por vez primera, con bombona a la espalda. A veinticuatro metros agua adentro yace un Paraíso no terrenal. No es que todos los peces del mundo luzcan cara de tontos, es que viven en perpetuo éxtasis, como cándidos angelitos en un limbo de corales y algas amarradas a los abismos. Uno no sabe si asociar a tanta belleza el embeleso que las profundidades causan o si relacionarlo con la posible falta de riego cerebral que la presión marina produce. Correteé sobre fosas insondables en pos de seres de colores y tamaños variados. Me recosté sobre el polvo blanco del fondo de un mar que antes siempre había amado desde lejos. No oculto cierto arrepentimiento…la culpa no se desprendía de mí ni en esta Cuba atea que me acogía.
Mi relación con el océano no fue ya jamás la misma. Maté los inocentes mirares a las aguas bravas. Que el Dios Neptuno me perdone, pero juro penetrar al mar nuevamente.